El flautista de Hamelín

Lección de libro • 5 páginas

Portada
TextFlow • Plataforma educativa

El flautista de Hamelín

El pueblo de Hamelín fue invadido por ratones que arrasaban con toda la comida de los habitantes, contrataron a un jóven flautista que se ofreció para desaparecer a los ratones, el jóven cumplió su promesa, pero los habitantes de Hamelín no le pagarón, el flautista se quizo vengar de los habitantes de Hamelín...


5 páginas

3


Hace mucho tiempo, había un hermoso pueblo

llamado Hamelín, rodeado de montañas y prados,

bañado por un lindo riachuelo, un pueblo

realmente hermoso y tranquilo, en el cual sus

habitantes vivían felices. Pero un día sucedió algo

muy extraño en el pueblo de Hamelín, todas las

calles fueron invadidas por miles de ratones que

merodeaban por todas partes, arrasando con todo

el grano que había en los graneros y con toda la

comida de sus habitantes.


Nadie acertaba a comprender el motivo de la

invasión y, por más que intentavan ahuyentar a los

ratones, parecía que que lo único que conseguían

era que acudiesen más y más ratones.


Ante la gravedad de la situación, los gobernantes

de la ciudad, que veían peligrar sus riquezas por la

voracidad de los ratones, convocaron al Consejo y

dijeron:

4


- Daremos cien monedas de oro a quien nos libre

de los ratones.

Pronto se presentó joven flautista a quien nadie

había visto antes y les dijo:

- La recompensa será mía. Esta noche no quedará

ni un sólo ratón en Hamelín.

El joven cogió su flauta y empezó a pasear por las

calles de Hamelín haciendo sonar una hermosa

melodía que parecía encantar a los ratones. Poco a

poco, todos los ratones empezaron a salir de sus

escondrijos y a seguirle mientras el flautista

continuaba tocando, incansable, su flauta.

Caminando, caminando, el flautista se alejó de la

ciudad hasta llegar a un río, donde todos los

ratones subieron a una balsa que se perdió en la

distancia.

Los hamelineses, al ver las calles de Hamelín libres

de ratones, respiraron aliviados. ¡Por fin estaban

tranquilos y podían volver a sus negocios! Estaban

tan contentos que organizaron una fiesta

olvidando que había sido el joven flautista

5


quien les había conseguido alejar los ratones. A la

mañana siguiente, el joven volvió a Hamelín para

recibir la recompensa que habían prometido para

quien les librara de los ratones.


Pero los gobernantes, que eran muy codiciosos y

solamente pensaban en sus propios bienes, no

quisieron cumplir con su promesa:


- ¡Vete de nuestro pueblo! ¿Crees que te debemos

pagar algo cuando lo único que has hecho ha sido

tocar la flauta? ¡Nosotros no te debemos nada!


El joven flautista se enojó mucho a causa de la

avarícia y la ingratitud de aquellas personas y

prometió que se vengaría. Entonces, cogió la

flauta con la que había hechizado a los ratones y

empezó a tocar una melodia muy dulce. Pero esta

vez no fueron los ratones los que siguieron

insistentemente al flautista sino todos y cada uno

de los niños del pueblo.

6


Cogidos de la mano,

sonriendo y sin hacer caso de los ruegos de sus

padres, siguieron al joven hasta las montañas,

donde el flautista les encerró en una cueva

desconocida, repleta de juegos y golosinas, a

donde los niños entraron felices y contentos.


Cuando entraron todos los niños en la cueva, ésta

se cerró, dejandolos para siempre atrapados en

ella.


Entraron en la cueva todos los niños menos uno,

un niño que iba con muletas y no pudo

alcanzarlos. Cuando el niño vió que la cueva se

cerraba fue corriendo al pueblo a avisar a todos.

Toda la gente del pueblo corrió a la cueva para

rescatar a los niños, pero jamás pudieron abrirla.


Hamelín se convirtió en un pueblo triste, sin las

risas y la alegría de los niños; hasta las flores, que

siempre tenían unos colores espléndidos,


7


quedaron pálidas de tanta tristeza.


Los gobernantes de Hamelín junto al resto de

habitantes del pueblo, buscaron al flautista para

pagarle las cien monedas de oro y pedirle perdón

y que por favor les devolviese a sus niños. Pero

núnca lo encontraron y jamás pudieron recuperar

a los niños.

A partir de aquél día los habitantes Hamelín

dejaron de ser tan ávaros y cumplieron siempre

con sus promesas.


Autor : Hermanos Grimm

Obtenido de:

https://sololibros.org/cuentos-para-ninos/

www.cuentosinfantilesadormir.com

¡Lectura completada!
El flautista de Hamelín
TextFlow
Portada
¡Has terminado la lección! Volver al inicio Mi historial